Misoginia y ejercicio

15 10 2008

En medio del zapping del domingo en la noche, paré un rato en canal 2, en el programa de Jaime Bayly. Hacía tiempo que no lo veía, y ese día recordé por qué.

Como es lógico, uno de sus temas fue el caso de corrupción que involucra a Rómulo León Alegría. Habló mucho del caso, expuso su punto de vista y se quejó de la corrupción. Al respecto, algunas de sus opiniones no las comparto, sobre todo su crítica a la forma como reaccionó Alan García.

Sin embargo, no fue eso lo que me dejó impresionado (y no gratamente). Entre sus comentarios, Bayly recordó que Luciana León – congresista, hija del corrupto en cuestión – estuvo en su programa en el pasado, e incluso mostró algunas imágenes de archivo. Obviamente era de esperar que la mencionara, pues seguramente todos nos hemos hecho preguntas sobre ella en los últimos días.

Lo que no tenía nada de obvio, ni había por qué esperar, era que Bayly se refiriera a ella como una chica, bonita cuyo mejor atributo era su trasero. Sí, ¡así fue! Para nuestro inteligente conductor Luciana no es una persona precisamente brillante, pero eso no importa, pues lo principal es que “tiene buen culo”.

¿Qué clase de comentario es ese? ¿Cree Bayly que en un país machista como este contribuye en algo al hacer comentarios misóginos como el que hizo? Estoy de acuerdo en que él tiene derecho a opinar lo que quiera, pero también creo que debería tomar en cuenta que en la posición en la que está tiene que ser un poco más responsable de lo que hace.

Que invite y se burle de Tongo, Susy Díaz y demás figurettis a nadie ofende ni importa, pues ellos van sabiendo a qué se atienen. Pero algo muy distinto es lanzar comentarios para hacerse el gracioso, sin reparar en el mensaje que se deja. Peor aún, si consideramos que Jaime es gay, creo que podríamos esperar que evite (si no combata) discriminaciones de cualquier tipo, en lugar de fomentarlas directa o indirectamente.

En fin, por otro lado, en una nota más alegre (y light), tengo que contar que finalmente retomé el gimnasio, algo que venía posponiendo hace tiempo. Son más de 4 meses sin ir, y 4 kilos menos de peso, así que ya era hora de regresar. Al margen de la imagen (¡que siempre es importante!) hay que reconocer que basta con hacer ejercicio un día para sentirse totalmente diferente, con más energía, de mejor humor y ánimo. Además, lo mejor es que el gimnasio te obliga a bajar el ritmo de la chamba, abrir tu agenda a más actividades y equilibrar el día a día… sólo eso, ya es suficiente motivo para echarle ganas.


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