A estas alturas creo que todos hemos oído más de una vez que la eduación en el Perú está en crisis. Bueno, pues yo no sólo lo he escuchado, sino que gracias a mi trabajo como profesor, he tenido la oportunidad de comprobarlo muchas veces en los últimos dos años.
Aunque parezca difícil de creer, uno se topa con chicos y chicas que, habiendo terminado la secundaria, no entienden lo que leen (algunos ni siquiera lo que escuchan en clase), no saben redactar un párrafo completo con un mínimo de coherencia y sin faltas ortográficas, o escriben con letra ilegible; sin mencionar a aquellos que simplemente inventan (sí, inventan!) palabras.
Así, por ejemplo mientras hoy corregía un examen descubrí que una alumna, ingeniosamente, propuso que una empresa debía tener como meta “dobletar” las utilidades del año. ¿Cómo puede ser posible? Admito que puedo entender la mala letra, un pobre nivel de redacción, hasta las faltas ortográficas – es más, me extrañaría no encontrarlas -, pero ¿inventar palabras? Creo que ahí la cosa ya es preocupante.
Entonces, la cuestión ahora es qué hacer. Y no me refiero a mi talentosa alumna, quien, by the way, no va a aprobar su examen (imagínense lo que era el resto). Mi punto es que desde el momento que decidí aceptar un trabajo como profesor, asumí que mi responsabilidad no debía limitarse a dictar la clase y esperar que los alumnos aprendieran algo del curso. Como yo lo veo, mi trabajo debe ser también formar a los alumnos y tratar, en lo posible, que terminen el curso habiendo mejorado sus habilidades de comunicación, y si es posible, desarrollado su capacidad de opinión y análisis.
Sin embargo, a estas alturas hay que reconocer que cuando menos, he sido muy ingenuo. La calidad de la enseñanza en el Perú es desastrosa y en un semestre es poco lo que se puede conseguir para elevarla. Así que, desde aquí mi llamado a todos los que tienen que ver, de una u otra forma, con la formación de estudiantes, en colegios, institutos o universidades: Exijan más a los alumnos!
Sí, tan simple como eso. En este país no podemos seguir dándonos el lujo de tener profesionales que no sepan escribir, pues son justamente ésos los que, entre otras cosas, terminan escribiendo nuestras leyes, y “dobletando” sus sueldos, a nuestras expensas.
Te entiendo a la perfección. Yo enseñe dos ciclos de diseño de modas en el CEAM (sí, el instituto de Norka jaja) hace años cuando era jóven, en el 2002. Conmigo llevaban el curso en el cual diseñaban la colección de graduación, osea que eran del penúltimo ciclo de la carrera. Me topé con cada cosa que realmente salí aterrado.
Un ejemplo fue que a la hora de hacer un report sobre Frida Kahlo (tema de la colección de la clase ya que justo ese año salía la película de Salma Hayek) una de las alumnas me trajo un trabajo que lamentablemente siempre recordaré.
Para empezar lo entregó con una semana de retraso. Luego de leerlo y de corregir faltas de ortografía y frases como “su trabajo de ella”, comencé a ver el contenido en sí. Creo que lo peor fue la primera línea que decía lo siguiente: “Frida Kahlo fue una gran diseñadora de modas”. De ahí te podrás imaginar lo que siguió. Cuando terminé de leer todo y la llamé para que me explicara TODO lo que había escrito me miró con cara de signo de interrogación a lo cual pregunté: “Acaso no investigaste?” y respondió “Si, si investigué, pero no leí”.
Realmente surrealista. Pero lo que me pareció más triste aún es que sin haber “leído” mientras investigaba, no se haya dado cuenta al ver puro cuadro, retrato, etc. que Frida Kahlo había sido pintora.
If you makes you feel any better, I noticed the same problems several years ago as a teacher’s assistant at a university in California, where I was responsible for grading papers and leading discussion among a group of students. It was shocking to me how lacking in basic writing skills they were, and I was dumbfounded by the fact that they had been able to graduate their previous years with such deficiencies.
Debería haber escrito en español, pero estoy perezoso…:)